domingo, 6 de agosto de 2017

Rusia: secta amputaba penes y pechos en nombre de Dios. ¿Por qué?

Una extraña secta que se originó en Rusia hace más de 100 años obligaba a sus seguidores a renunciar a sus genitales en nombre de la religión. Se trata del grupo conocido como scopiți o muscali, actualmente extinto.
Desde el siglo XIX hasta antes de la Segunda Guerra Mundial, Bucarest y otras ciudades de Rumania acogieron extraña secta cuyos miembros tenían por costumbre amputar el pene a los hombres y los pechos a las mujeres, según VICE.com.

¿cómo surgieron?

Los skoptsy aparecieron en la Rusia zarista durante la segunda mitad del siglo XVIII. Creían que la mutilación corporal les podía ayudar a alcanzar la perfección espiritual de la que, creían, gozaban los primeros humanos del planeta, antes del pecado original.
Para los skoptsy, cuando Adán y Eva fueron expulsados del jardín del Edén, llevaban en su interior media manzana cada uno, lo que causó la formación de los órganos sexuales masculinos y femeninos. La salvación solo se podía alcanzar mediante su amputación.
A mediados del siglo XIX alcanzaron los 100.000 miembros e iban a ser exiliados a Siberia, pero muchos buscaron refugio en otras zonas, como Rumanía. La mayoría de ellos se integraron en las poblaciones locales, pero fieles a sus creencias religiosas.
Al llegar a Bucarest, fundaron su propia casta llamada los muscali, nombre que viene de Moscú, y conducían carros tirados por caballos. Su líder, Selianov, sufría demencia y lo internaron en un asilo varias veces. Él predicaba a sus seguidores la idea del apocalipsis.

¿cómo era la castración?

La castración parcial o menor, llamada “sello menor”, era en la que solo se extirpaban los testículos, y la castración completa o “sello mayor” conllevaba la extirpación quirúrgica total del órgano reproductor masculino.
Ambas operaciones se llevaban a cabo sin anestesia local y las realizaban las mujeres más ancianas de la secta con un cuchillo normal y corriente. Después la herida se cauterizaba con un hierro candente, como hacían con el ganado.
Luego, el castrado se preparaba para cabalgar a lomos del caballo amarillo. Este procedimiento solo se llevaba a cabo después de que los skoptsy hubieran conseguido tener dos hijos. También tenían que procrear para poder observar las leyes divinas.
A final del siglo XIX, el negocio de los carruajes y de los conductores en Rumania lo controlaba la secta skoptsy. Eran famosos por ser los mejores conductores y por tener los carruajes más bonitos y lujosos. Fue la época dorada para la secta rusa exiliada.

el fin

El número de carruajes muscali creció en la segunda mitad del siglo XIX, y el tráfico se resintió. Por ello, en 1879 el prefecto de Bucarest promulgó varias ordenanzas para regular el negocio que afectaron seriamente a la actividad comercial muscali.
Así, todos los conductores debían usar paradas y rutas establecidas, y respetar un horario. A los carruajes que no llevaban clientes se les prohibió pasar por la calle más concurrida de la ciudad en Rumania.
Todas estas regulaciones llevaron a un descenso en el número de conductores de carruajes a principios del siglo XX.
Una de las últimas referencias a los muscali aparece en una tirada de 1935 de la revista National Geographic Society, que incluía imágenes de los últimos miembros que quedaban en el culto.
Poco a poco desaparecieron junto con su extraña costumbre. Puede que gracias a la aparición del automóvil se evitó la amputación de muchos penes y pechos.